GUILLERMO OCIO

Allá por el año 2005, Guillermo Ocio (Oviedo, 1967) realizaba su primera exposición en la que fuera la galería Dasto de Oviedo. Era una exposición de pintura, pero sobre ella escribí por entonces que aquella serie de pinturas constituían "toda una nostalgia de la escultura" y que los juegos lírico-constructivos a los que el artista se entregaba acentuaban sobre todo el sentido espacial propio de esta disciplina, así como la estructura compositiva, ordenada con formas geométricas simples. También es verdad que en la propia muestra se podía ver un pequeño relieve de pared construido con la acumulación de pequeñas formas modulares que le eran, y le siguen siendo, muy características en su busca del volumen. Esa ambigüedad entre la pintura y la escultura era frecuente entre los constructivistas, y para definirla El Lissitzky inventó un nombre: las llamó "estaciones de tránsito".
Como se sabe, Guillermo Ocio se inclinó por la escultura, que ahora expone de nuevo, acompañada por
fotografías, en esta muestra que titula "La escritura del agua 2". Esto lleva a pensar que esa inclinación
se decidió no sólo por la necesidad de lo corpóreo, del volumen, para expresarse mejor, y quizá por el
más amplio campo de posibilidades que la escultura ofrece en relación con la pintura en cuanto a
materiales, sino también que, paralelamente a ello, el espectacular ensanchamiento de límites que la
escultura ha experimentado permite en la actualidad abordar toda clase de poéticas. De ahí esta escritura del agua y, sobre todo, esta poética del mar, porque la exposición es una lectura escultórica del mar, cuyo sentido nace del ambiente conceptual que genera y potencia el conjunto de obras, completado además, y también es parte importante de la muestra, con una serie de fotografías muy hermosas de oleajes, en pequeños formatos, que es un grato complemento temático.
Hay una evidente unidad de obra en este conjunto de piezas, feliz combinación de madera y hierro, que
viene propiciada por la singularidad formal que suponen estos módulos de Guillermo Ocio y su agregación escenográfica constructiva, desplegada para formar un vocabulario coherente que se expresa en imágenes cifradas portadoras de sentido simbólico, con el mar como motivo referente y recurrente. El binomio espacio-volumen, estructurado con formas sencillas pero eficaces, y por lo demás sensibilizadas con funcional artesanalidad y cromatismo, permite esta lectura del agua, del mar en definitiva, mediante un conjunto de signos y símbolos reiterados y desde un sobrio expresionismo escultórico. Una personal escultura abstracta de sugestión figurativa.

Rubén Suárez.

Puedes ver el paso Guillermo por Cultur3 Club en el siguiente enlace de Vimeo