NANO MENDEZ

De niño le gustaba mucho dibujar, pero Nano Méndez se incorporó al mundo laboral y sus manos se embrutecieron perdiendo la precisión que requiere el dibujo. 

La experiencia adquirida tras aquellos años de trabajo hizo que tuviera muy buena base escultórica. Conocía los materiales, trabajaba con fibra de vidrio, poliéster, sabía de carpintería. Dominaba las técnicas de soldadura, y descubrió que le encantaba descontextualizar el uso de las herramientas para crear arte. 

Sensibilizado por el reciclaje, y por economizar en materiales comenzó a realizar esculturas con elementos que utilizamos a diario (piezas de moto, útiles de cocina…) dotándoles de una nueva vida, y estudió el cuerpo humano para expresar los estados de ánimo.

"...Un hombre deprimido tiene una postura determinada…, ¡todos los gestos del cuerpo transmiten! Mi reto es que unos materiales tan comunes y cotidianos logren reflejar esos sentimientos".

Donde algunos sólo vemos materiales de desecho susceptibles de ser tirados o abandonados en algún rincón, Nano percibe y explora las posibilidades creativas que estos objetos pueden ofrecer, dotándolos de un nuevo valor, distinto de aquel para el que fueron fabricados.

Puedes ver el paso de Nano Méndez por Cultur3 Club en el siguiente enlace de Vimeo