ANAÍ LAGO

“superficie no sé qué” (Vigo, 1969) músico y artista multidisciplinar.
Graduada en Bellas Artes por la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra.
Master en Investigación y Creación de Arte Contemporáneo. Universidad de Vigo.
Título superior de piano, estudios de clavecín y de clavicordio en España, Holanda y Francia.

El tema de mi obra es la emoción, el trazo y la resonancia. Resonancias de lecturas (Deleuze, Roland Barthes, Cy Twombly, Juan Luis Moraza, Joan Miró, Tapies, Oteiza, etc…), de citas, de música barroca y pop (Bach, Cage, Lagarto amarillo, Maoui, LLuis Llach, Serrat…) de poesía (Apollinaire, Estevo Creus, Charo Pita, …) que tienen como bajo continuo “mi pequeña sensación” (Cézanne) y la tradición oriental que entiende cada emoción humana como una manifestación de energía. 
Como decía Rauschenberg , desarrollar la obra "en el espacio que se abre entre el Arte y la Vida".

El objetivo de mi trabajo es “expulsar mi yo” que dirían los músicos del XVII, en una partitura de dibujos en papel japonés, pintura en lienzo, lijas o pizarras.

La emoción es el leit-motiv de las piezas: la ligereza de un trazo, línea o punto, el peso, el movimiento, la huella, el ritmo, el espacio en blanco, las correcciones, borraduras, el sentido del gesto, gesto caligráfico, gesto anímico, le beau geste, manchas esfumadas, dibujo texto, escritura, tachismo, coup de pinnceau, coup de crayon, el arrebato, la consonancia y la disonancia, etc…
Es una poética personal y cotidiana. Una descarga subjetiva: un estado. Un estado interno que posibilita crear contenidos.

Ver lo cotidiano desde la no-cotidianidad. El ámbito de lo que nos rodea diariamente se presenta como un amplio universo de posibilidades estéticas. Lo cotidiano se transforma en una Poética oculta.

¿Qué es un dibujo?. Es un documento autobiográfico que da cuenta del descubrimiento de un suceso. Es esencialmente una obra privada que sólo guarda relación con las propias necesidades del artista. Una intuición. Lo opuesto como parte esencial de la vida y la idea de trascendencia que el mundo está en lo más pequeño. El soporte del papel de lija, del lienzo o de mis pizarras, es materia viva que vive, que reacciona, que recoge este microcosmos.

La palabra es la fotografía de un sonido. Mis dibujos parten la palabra para lograr el garabato, la desbarata, rompiéndola. Hay una oposición entre palabra y garabato, mientras la palabra es estática, el garabato es dinámico. Intento rehacer la palabra, liberarla. Reconfigurar la palabra como imagen.

En mi obra, un trazo deviene una letra, pero una letra viva, en transformación, un garabato. La imagen/palabra habla. Por eso hay sonido. La palabra hace posible la escritura; el garabato, la reescritura. El trazo se inscribe sobre la hoja de papel. Por leve, ligero o incierto que sea, remite siempre a una fuerza, a una dirección; es un energón, un trabajo que permite leer la huella de su pulsión y su desgaste. El trazo es una acción visible. Es decir, un gesto que va registrando su suceder.
El trazo del artista no sólo es posible verlo, sino escucharlo.

La tinta son esbozos nerviosos, incisiones en el papel casi infantiles, casi psicóticas. La grafía escritura como un palimpsesto. Son trabajados hechos con la punta de los dedos. Las huellas que aparecen en el papel son táctiles, visuales, rítmicas. Son marcas, inscripciones, modalidades de flujo donde los contrarios se funden. Intento ser una pintora que escribe y una poeta que pinta que utilizan la palabra para crear mundo, realidad.

Asociando la escritura con la mano izquierda, Barthes ha hablado de la torpeza del trazo de Twombly: “El corazón está en el lado izquierdo: la de TW es una escritura de latidos. El trazo de TW no sólo es posible verlo, sino escucharlo. Palabra, imagen, música. Hay una melodía bañando sus cuadros”.

Mis rudimentarias, sutiles, caligrafías, tienen cierta influencia de Cy Twombly. Son un impulso espontáneo donde el instinto marca el trazo y el color. Utilizo la técnica de “flujo de conciencia” para reproducir el diálogo interior o proceso mental: un caos producto de mis memorias, lecturas, estados de ánimo…

El gesto caligráfico implica al cuerpo, un cuerpo que muestra el proceso pictórico a través de la huella. Mientras que es sólo la mano del escritor lo que se mueve en el acto de la escritura, el pintor mueve todo el cuerpo cuando pinta. Pintar es moverse de un lado a otro, retirarse, mirar, acercarse, hacer un trazo, otro, otro, la sensación de un movimiento ininterrumpido, dinamismo que da constancia de lo inacabado. Crítica a la idea occidental de obra terminada. No se presenta el estado final porque tal estado no existe.

Mi intención es llegar a un estilo en el que se sobreponen elementos de la caligrafía, la imaginería informalista y la música. Registrar los movimientos del alma humana con una inspiración oriental.

La belleza de una línea viene de una tradición de la vanguardia en donde se pinta como un niño. De hecho Twombly practicaba el dibujo en la noche, sin luz, para que los trazos fueran como los que hace un niño. Es la influencia del surrealismo y del expresionismo abstracto.

Me gusta hacer alusiones sobre otras obras de arte, incluir en mi trabajo fragmentos de otros artistas. Utilizo la poesía porque en ella se pueden encontrar frases condensadas.  Escribir una palabra y cubrirla con un tachón; hacer manchas de tinta y luego emborronarlas; trabajos dibujísticos sobre papel a modo de textos cifrados. Escriturar una grafía sobre otra, romper el código de la cultura. Recurrir a la palabra escrita, más que por su significado, por su expresión: una lógica de las sensaciones más que a una lógica del discurso. La palabra escrita es expresión. La línea que va directamente del corazón a la mano es pura pulsión: repetitiva, convulsa, reversible. Puro ritmo plagado de afecto. Son pulsaciones rítmicas. Titubeos de significancia que se yuxtaponen unos sobre otros. Hacen tartamudear la lengua. La lengua como materia plástica y viviente.

Con mínimos elementos pero con un bagaje cultural y una percepción visual llegar a una forma de expresión que es poesía plástica pura hecha con manchas, a veces grumosas, trazos de pluma, flotando sobre el fondo del papel y conseguir imágenes de libertad que sacudan al contemplador. Otros aspectos están inspirados en la estética oriental: el sentido del espacio como vacío ilimitado y activo, la depuración máxima, la economía de medios, y el tratamiento de la escritura como sujeto/objeto plástico como la caligrafía y pintura en China. Sentir la cultura a través de los sentidos.

Una sensación de movimiento interrumpido, dinamismo que da constancia de lo inacabado. No representar el estado final porque no existe: el ser es movimiento o es nada, así pues, el trazo personaliza el devenir. Me gustaría llegar a crear esa especie de lengua extranjera en el mismo idioma, de la que habla Deleuze. En los textos de Mallarmé es reconocible la lengua francesa, es decir, funciona, aunque sea fragmentariamente. La escritura es identificable, actúa y se presenta como escritura.

Dedico mi obra a figuras a las que quiero o admiro, y el papel se convierte  en un mero soporte de la dedicatoria. Palabra e imagen conviven para evidenciar que son dos lenguas diferentes, no sustituibles la una por la otra. El dibujo, de algún modo, ironiza sobre la supuesta gramaticalidad del lenguaje, sobre su posible traducción y su aparente desarrollo del pensamiento. 

La poeticidad de los dibujos reside en su capacidad de producir sensaciones. Hay movimiento, hay trasformación y actividad y, por lo tanto, hay vida. Así pues, la escritura-lenguaje como organismo abierto, que necesita de la apropiación ya que la escritura se apropia de algo que le fascina, le sorprende, le atraiga o le provoque curiosidad o bien misterio. Y, consecuentemente, actuaría de filtro o de esponja procurando una experiencia por medio del lenguaje.

Busco todo el tiempo desaprender, llevar mi psique a un punto anterior al conocimiento de cualquier técnica artística. Juego con técnicas como dibujar con la mano izquierda o pintar en la oscuridad, como Twombly. Explorar constantemente las cualidades gráficas de la caligrafía. Explorar la vibración entre los extremos: la razón y la pasión, la figuración y la abstracción, lo apolíneo y lo dionisíaco, la sexualidad y el intelecto, la antigüedad y el presente, la imaginación y la observación, la lucidez y el frenesí.

Dibujos de capas. Dibujos con alusiones a la poesía de Estevo Creus o de Charo Pita. Citarlos en los dibujos pero con las frases cambiadas, como cuando creemos recordar una frase textual, pero nuestra mente juega con nosotros cambiando los términos.

Mi partitura autobiográfica será una pieza inconclusa que sólo se completa en la imaginación del espectador.

(Anaí Lago)


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