JAVIER BARRENO

"Al arte se llega por accidente, no por la parte casual y carente de premeditación, sino por el choque violento de dos fuerzas que avanzan en sentido opuesto y que no están dispuestas a desviarse. Pero esta colisión tiene una particularidad y es que, una vez que ocurre, dura toda la vida.  

Mi accidente comenzó en Aluche (Madrid); uno de eso lugares que el arte no suele frecuentar, donde no faltaba el pan, pero tampoco sobraba y en el que había que estar en las calles porque era donde ocurría todo; eran las redes sociales de la época. Por aquel entonces la obra de Argüello “Muelle” estaba en todas partes, sus grafitis fueron la semilla de mi pasión por el dibujo y por pintar. 

Al terminar el instituto hice lo que tenia que hacer, matricularme en algo que no me interesaba para descubrir que me interesaba menos todavía. Pero no fue en balde, porque pasé todos mis estudios de electromecánica dibujando una por una aquellas piezas y ahí fue donde supe que la creatividad sería el motor de mi vida.

Con 20 años entré en la escuela de arte y aquello fue como descubrir otro planeta. Por todas partes había gente creando y también maravillosas personas enseñando a crear; sentí como si siempre hubiese pertenecido a aquel lugar y que realmente había encontrado mi sitio en el mundo. Me especialicé en artes aplicadas al metal, fundición, forja... Pero no faltaron complicaciones, pues mi padre veía en aquella decisión un gran error y tuve que esforzarme mucho para hacerle cambiar de opinión. 

Fueron años agotadores de compaginar estudios y trabajo para poder subsistir, maestro tubero de un órgano, restaurando órganos por toda España, escenógrafo y hasta  técnico de efectos especiales de cine y televisión; pero ese esfuerzo no solo reforzó mi convicción acerca de lo que quería ser; sino que también sirvió para hacer ver a mi padre que iba muy enserio. 

Hoy en día, además de mi trabajo artístico personal trabajo en una gran empresa llamada Factum-arte que recibe encargos de grandes artistas internacionales y crea réplicas de grandes obras para instituciones y museos como la tumba de Tutamkhamon, por poner un ejemplo.

Para mí este “accidente” sigue siendo la experiencia de mi vida y es lo que me define como persona, no me veo haciendo otra cosa".


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