MIRIAM VALLE

“lo eterno en la fugacidad del instante” 
                                                                                                                           C.  Baudelaire 

Crecí con la imagen de mi madre pintando. No recuerdo que jamás me dijera una sola palabra invitándome a seguir sus pasos pero tampoco hacía falta; porque desde el primer momento me sentí atraída por aquel ritual y el efecto que en ella tenía. Parecía estar en una especie de trance, totalmente a salvo del “ruido” de este mundo y ese recuerdo se ha convertido en una mano invisible que guía mis pasos. 
Quizás, por eso, el arte ha sido mi salvavidas para una infancia complicada y gracias a el he podido comprender y aceptar los cosas malas que me ha tocado vivir. 

Mi paso por la universidad no hizo otra cosa que empeorar, en el buen sentido, mi necesidad de arte. Me permitió estructurarlo de tal manera que se ha convertido en una forma de vida y no desde el punto de vista económico, que obviamente existe, sino como algo que siempre tiene que estar presente en mi día a día. Esto me hace sentir mi trabajo como algo tan intimo que me ha resultado muy difícil compartirlo; hasta que hace cuatro años, mi vida dio un vuelco y decidí dejar atrás la vergüenza y tomarme las cosas de otra manera. 

Para mí; el arte, en cualquiera de sus facetas, no es otra cosa que un lenguaje que sustituye al de las palabras. Es por eso que, cuando somos niños, dibujar nos sirve para expresar sentimientos y emociones que no podemos expresar con palabras. Desgraciadamente, en la sociedad en la que vivimos, es más habitual aprender a esconder los sentimientos que a perfeccionar las diferentes formas expresarlos y por eso muchos niños dejan de utilizar el dibujo o la pintura.


Puedes ver el paso de Miriam Valle por Cultur3 Club en el siguiente enlace de Vimeo